sábado, diciembre 23, 2006

El regreso de las Hadas...

No sé explicar como fue, pero regresaron, vinieron a por mi, a llenarme de su luz, y a rociarme con sus polvo mágicos... regresaron las Hadas.
Me siento bien, tal vez podría decir que me siento feliz... que otra vez me puedo comer al mundo de una sola mordida...
He conocido a gente muy buena, que agradezco el haber conocido, tengo ahora un buen trabajo, donde estoy contenta y me gusta lo que hago, con buenos compañeros. Estoy haciendo cosas, que dejé de hacer, que me hacen sentir bien, le he dado cuerda de nuevo al reloj de mi vida, que yo misma había detenido sin querer darme cuenta tal vez.
Ahora puedo ver como la magia existe, aunque no pueda explicarlo bien a bien, me siento muy feliz, y de a poco voy dejando atras el amargo sabor del dolor que he pasado.
Creo que estoy obteniendo muchas cosas buenas, pero las estoy teniendo por que me las merezco, por que ya era suficiente de estar sufriendo, me merezco lo bueno que estoy teniendo y mucho más, por que yo soy más de lo que los demás pueden ver.

domingo, diciembre 03, 2006

Sobre choques emocionales y dudas existenciales...

Este es un domingo de esos en lo que una siente que ya no es luciernaga, pero sabe que cuenta con una luz, aunque no se sabe donde...
Una ya no es mariposa, pero sabe que tiene alas para volar, pero no sabe hacia donde...
Es un momento extraño, de esos que sabes que están, pero de alguna forma se siente como que no... o como si fuera un momento periférico...
Me siento en un punto así como en "la línea", entre sentirme bien y sentirme mal... siento que no debo de estar mal, pero yo misma me hundo más, algo así como que dos personas en mi luchado entre sí. Otra vez como esperando sin esperar, desesperandome sin desesperar, la pereza de la estabilidad impuesta forzosamente aceptada en el marco de la injusticia.
Sabiendo merecer más sin embargo, descansando, sin luchar por ello, acostumbrada a los lujos de evitar decisiones, y aceptar conformismos estúpidos irracionales e injustos. Bebiendo agua de esa que nunca te quita la sed, pero sabiendo que, al fin y al cabo, es agua.
Pensando como romper esquemas, sin atreverme a hacerlo.
Tratando de evitar de una vez por todas el papel de mártir incomprendida.